Durante siglos el derecho se escribió para abogados, jueces y notarios; casi nunca para la persona que debe firmarlo, cumplirlo o entenderlo. Legal Design parte de esa incomodidad y sostiene que muchas veces el problema no es la norma sino su diseño.
El curso recorre tres capas. La metodológica —el design thinking aplicado al trabajo jurídico, con casos que ya funcionan en Sudáfrica, Australia y Colombia—. La histórica, que desmonta la idea de que esto lo inventó Silicon Valley: Hammurabi, Bártolo impreso en 1527 y las Constituciones del Rosario de 1666 ya resolvían problemas de diseño de información jurídica. Y la instrumental: tipografía, color, contraste accesible, grilla y sistemas de diseño.
Cada sesión es jugable. Se decide con el estómago, se compara, se falla contra el reloj y solo después aparece el nombre técnico de lo que uno acaba de hacer.
4 sesiones · Acceso libre, sin registro
El derecho rediseñado desde el usuario
Qué es el legal design, de dónde viene y cómo se aplica el design thinking a contratos, trámites y sentencias sin perder rigor jurídico.
Legal design tiene cinco siglos, no cinco años
El legal design no lo inventó Silicon Valley. Auctoritas, gravitas y decorum: el vocabulario perdido que explica por qué un documento se siente serio.
Fundamentos visuales: de reglas sueltas a un sistema de diseño
Anatomía de la letra, escala tipográfica, armonías de color, contraste accesible y la grilla de 8 puntos: cómo pasar de decisiones sueltas a un sistema coherente.
La sesión de práctica: cinco retos contra el reloj
Sesión de práctica en formato arcade: clasifica tipografías, iguala colores en HSL, defiende la accesibilidad y reconstruye un sistema de diseño completo.