Durante siglos, el derecho se escribió para abogados, jueces y notarios. Casi nunca para la persona que debe firmarlo, cumplirlo o entenderlo.
¿Y si el problema no fuera la ley… sino su diseño?
Diseñar es decidir cómo algo funciona, no solo cómo se ve. Es intención puesta al servicio de un propósito humano: resolver un problema para alguien concreto.
Una metodología centrada en el ser humano para resolver problemas. Nació en IDEO y en la d.school de Stanford (David Kelley, Tim Brown). Su regla de oro: enamórate del problema, no de tu solución.
Entender a la persona real y su contexto.
Nombrar el verdadero problema, no el aparente.
Generar muchas alternativas sin juzgar.
Hacerlo tangible rápido y barato.
Probar con usuarios reales e iterar.
Nace una disciplina que aplica el design thinking a documentos, servicios y sistemas legales sin perder rigor jurídico.
La aplicación del diseño centrado en el humano al mundo del derecho, para hacer los sistemas y servicios legales más útiles, usables y satisfactorios — Margaret Hagan, Stanford Legal Design Lab.
Documentos: contratos, políticas, sentencias, formularios. Que se entiendan.
La experiencia de vivir un trámite o un proceso legal. Que fluya.
Políticas e instituciones. Que sean accesibles para todos.
Law by design: diseñar el derecho a propósito, no por inercia.
Las cinco fases, traducidas al trabajo del abogado.
Entrevistar al usuario legal: cliente, ciudadano, contraparte.
Cuál es el problema jurídico-humano real, no solo el técnico.
Cómo podría verse un contrato o servicio distinto.
Un borrador visual, una maqueta, una versión simplificada.
¿La persona lo entiende? Se mide, se corrige, se itera.
Antes de redactar, pregúntate por quién va a leerlo y en qué situación.
Herramientas: mapa de empatía y user journey — el viaje del arrendatario, del consumidor, del trabajador.
Lenguaje claro ≠ empobrecer el derecho. Es traducir sin traicionar: frases cortas, voz activa, palabras comunes, una idea por oración.
"El arrendatario se obliga a restituir el inmueble objeto del presente contrato a la terminación del mismo en el estado en que lo recibió, salvo el deterioro natural derivado del uso legítimo y prudente de la cosa arrendada."
"Cuando termine el contrato, usted debe devolver el inmueble como lo recibió. El desgaste normal por el uso está permitido."
En Colombia: el programa Lenguaje Claro (DNP) y las sentencias de lectura fácil de la Corte Constitucional van en esta dirección.
Un contrato también se puede leer con los ojos, no solo descifrar. Los recursos visuales guían la comprensión.
Plazos, hitos y vencimientos en una secuencia clara.
Quién hace qué y cuándo: obligaciones por parte.
Condiciones y consecuencias: "si… entonces…".
Derechos y deberes cruzados de un vistazo.
Color con semántica: rojo = cuidado, verde = ok.
Patrones reutilizables (Stefania Passera): resolver lo mismo, mejor, cada vez.
Robert de Rooy diseñó contratos laborales en cómic para trabajadores agrícolas. Válidos, firmados y — por fin — entendidos por quienes los firmaban.
Contrato de empleo visual pionero: más comprensión, más compromiso y menos consultas al área legal.
El Legal Design Lab rediseña formularios judiciales para que la gente pueda usarlos sin abogado.
Tras el RGPD, políticas de privacidad con iconos, capas y resúmenes visuales en lugar del muro de texto.
En Colombia, la Corte Constitucional ha emitido sentencias en lectura fácil dirigidas a niños y comunidades.
Define qué se lee primero, segundo, tercero.
Dirige la atención hacia lo importante.
Agrupa lo que va junto (leyes de Gestalt).
Respirar es comprender. El vacío también comunica.
Legibilidad antes que decoración.
Cada color significa algo: rojo = riesgo, etc.
Rápido, colaborativo, lleno de plantillas y con cero curva de aprendizaje. Ideal para infografías legales, one-pagers y tus primeros contratos visuales. Gratis / asequible.
Vectorial profesional de Adobe: precisión total y estándar de industria. Curva de aprendizaje alta y modelo por suscripción.
Potencia profesional con pago único (sin suscripción). La mejor relación costo/beneficio para el abogado que se toma el diseño en serio.
Lo esencial que comparten: vectores escalables, capas, alineación y exportación a PDF/PNG. Empieza en Canva y gradúate a Affinity o Illustrator.
La IA ya escribe cláusulas. Lo insustituible será diseñar la experiencia jurídica: empatía, claridad, confianza.
El próximo contrato que hagas, pregúntate primero:
¿para quién estoy diseñando esto?